La Primera Visita Del Cliente Y Los Honorarios
公開日:2022/05/06 / 最終更新日:2022/05/06

La Primera Visita Del Cliente Y Los Honorarios
Uno de los inconvenientes más recurrentes a los que se enfrenta nuestro colectivo, y muy en especial el de los jóvenes abogados que empiezan su andanza, reside en la dificultad de gestionar apropiadamente el proceso de minutación, entendiéndose por tal, el proceso por el que el abogado informa por primera vez al cliente del servicio los honorarios que van a deber satisfacerse y concierta con éste la manera y tiempo de pago.
Esta dificultad viene abonada por múltiples razones que van desde la inexperiencia del profesional (nadie nos ha enseñado a cobrar), la actitud de miedo mezclada con cierto rechazo por el propio usuario (lo que lo hace eludir tratar inicialmente sobre ese aspecto), y la preocupación del letrado que le induce a meditar que charlar de honorarios al principio de la relación puede ser contraproducente para la captación del usuario.
A mi juicio, informar en los primeros contactos sobre los honorarios y proceder a su inmediata gestión, es una resolución acertada que tendrá un enorme calado en el desenvolvimiento de la relación profesional. Partiendo de esta idea, vamos a dedicar esta colaboración a exponer el proceso que consideramos más conveniente para resolver de forma eficiente una fase tan compleja.
Cuando el cliente visita el despacho por primera vez y, una vez expuesto su asunto, nos realiza el encargo, la cuestión de los honorarios debe comentarse bien por solicitud del cliente o, ante su silencio, por cita para reagrupacion el propio letrado. En este segundo escenario (como resulta lógico más complejo), deberemos señalarle, cuando menos, los próximos aspectos:
1º.- Que es política del despacho, ya antes de empezar con el caso, entregar al cliente del servicio una hoja de encargo en el que se incluirá el presupuesto de nuestros honorarios, cita para reagrupacion con su pertinente forma de pago;

2º.- Que le enviaremos dicho documento a la mayor brevedad (en 24 horas), una vez estudiemos el expediente entregado.
3º.- Si está conforme con el presupuesto, deberá abonar, en su caso, la primera provisión solicitada y enviarnos la hoja de encargo firmada por correo electrónico, en tal caso, vamos a dar por admitido exactamente el mismo (artículo 17 del Código Deontológico).
Una vez expuestas estas indicaciones, el cliente del servicio puede reaccionar de diversas formas, conductas que vamos a analizar escuetamente para ofrecer el mejor consejo de de qué manera hemos de actuar ante exactamente las mismas.
El usuario manifiesta que le semeja correcto el proceso y queda a la espera de recibir la hoja de encargo: en este caso, no existe nada que decir, salvo felicitarnos por haber superado esta fase con éxito.
El cliente nos pide que le adelantemos el precio aproximado de los honorarios: siendo comprensible y lícito que el cliente del servicio desee conocer de manera inmediata lo que le va a costar el encargo, tenemos que actuar con mucha precaución eludiendo apuntarle cifra alguna, puesto que podríamos sobrepasarnos y que al usuario le parezca costoso y lo retire; del mismo modo, si el precio indicado es muy bajo, este quedará grabado en la psique del cliente, y va a ser muy difícil presupuestar sobre ese techo.
Lógicamente, debemos explicarle que hasta que no estudiemos la documentación con reposo no podremos evaluar con acierto el importe de los honorarios, aunque procuraremos remitirle la información a la máxima brevedad. En estos casos es cuestión de trasmitir seriedad; y en verdad, esta respuesta sienta las bases de una percepción profesional del abogado, que lejos de tener ya pensado el costo, lo va a estudiar con detalle para alcanzar una cifra justa y adecuada al trabajo demandado.
Si el usuario insiste, no queda otra que emplear la técnica del disco rayado
El cliente del servicio, con sorpresa, nos señala que pensaba que no cobraríamos hasta la resolución final del caso (conveniente) o bien cuando concluyamos la labor encomendada: en estos supuestos, el usuario, bien por cita dni extranjeros desconocimiento, bien por picardía (que de todo hay en la Viña del Señor), se planta con su demanda solamente oír sobre el tema de los honorarios. Acá el abogado no debe desfallecer, sino que, asertivamente, exponer al usuario el sistema de minutación que tuviera previsto para el asunto encomendado (honorarios fijos, iguala periódica, por horas), indicándole que el despacho no trabaja en estos casos a resultado. Sin embargo, si existe la posibilidad de convenir esta alternativa, se le señalará que se estudiará dicha posibilidad y, si es viable, se le ofrecerá una opción alternativa ajustada a sus necesidades (cuota litis pura o mixta), o bien aun se podrá explorar en el acto si el usuario puede realizar pagos mensuales de escasa cuantía para liquidar los honorarios previstos.
El cliente nos adelanta que carece de recursos económicos en nuestros días y que pagará en el futuro cuando se arreglen dos asuntos pendientes: aquí lo dejo a voluntad de cada uno, mas es obvio que nos hallamos frente a un mal inicio, puesto que aunque es de loar la sinceridad del usuario (frente a otras conductas que todos conocemos), lo apropiado, salvo el deseo de efectuar un pro bono, es exponer al cliente del servicio que así no podemos trabajar, pero que, en todo caso le remitiremos el presupuesto para que lo estudie, estando el despacho abierto a facilitarle el pago de forma periódica ajustándonos a sus necesidades.
cita para reagrupacion terminar, indicar que, como hemos visto, dotar al despacho y a sus integrantes de unas reglas claras sobre la determinación de los honoraros, no sólo va a facilitar superar un trance las más veces complejo, sino que, a la vez, transmitirá al cliente formalidad y claridad, puesto que la trasparencia en este campo es sinónimo de profesionalidad.

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